martes, 11 de septiembre de 2012

4 etapas para lograr solucionar un problema.


Cuatro son los pasos para salir de ese bloqueo o problema que te impide llegar hacia el éxito. Supongamos que si no te encuentras en el camino es porque algo no estás haciendo bien o porque simplemente no has comenzado. Dominando estas 4 habilidades será mucho más fácil llegar hacia tu destino, tu propio proceso de coaching comienza a rodar si consigues finalizar las 4 etapas.

Yo lo llamo el Idesapretuar, es un juego de palabras que viene de:
Identificar
Desaprender
Aprender
Actuar

Antes de ponerse en marcha para conquistar las 4 etapas y conseguir el objetivo debemos contar con un entrenamiento previo que consiste en:
Tener un objetivo o referente, un sentido, una meta. Disponer de un dialogo interior activo. Mentalidad abierta para el cambio, ser capaces de darnos cuenta que algo tiene que evolucionar. Voluntad, actitud y no alimentarse de resignaciones.

Etapa 1: Identificar: La más costosa para algunos. Tener conciencia de que algo se puede hacer mejor. ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Qué es lo que me impide actuar? ¿Dónde está el problema? ¿Cuáles son mis pensamientos? A veces basta con mirar desde otro lado o desde otra persona para dar con la clave. Completada esta primera etapa podemos pasar a la segunda.

Etapa 2: Desaprender. Etapa maravillosa en la que se empiezan a ver cambios. No se puede reconstruir una casa sin tirar algunos muros. Tendrás que desaprender y poner en duda aprendizajes e ideas automatizadas y que te están lastrando, cuestionar cuantos conocimientos impuestas por otros tengas. Desaprender es perder un hábito antes de coger otro. Cuanto mejor hayas finalizado la etapa 1 mejor lograras concluir esta.

Etapa 3: Aprender. La etapa más bonita y gratificante. Aprender es adoptar  habilidades y adquirir nuevas y brillantes herramientas para tallar una preciosa figura. Si se desaprende bien, se aprende por inercia. Las anteriores y ésta especialmente es solo la preparación de la última etapa:

Etapa 4: Actuar. Es la etapa reina. Si consigues finalizarla habrás conquistado la gran vuelta. Si no lo haces, las anteriores etapas no habrán servido de nada, es más, puede que te sientas incomodo al saber y no hacer. Sin duda es la más dura de todas y donde tenemos que sacar los músculos voluntad, actitud y valentía y olvidarnos de las resignaciones, autolimitaciones y miedo a la incertidumbre. Pasar a la Acción, comenzar a jugar con las habilidades aprendidas, hacer lo que antes hacíamos pero de una manera diferente y obteniendo resultados extraordinarios.

Identificar cual es el problema, desaprender las autolimitaciones y aprender las nuevas habilidades para demostrar físicamente el potencial del que tod@s disponemos. No es fácil, no es la única manera pero si una buena forma de romper esa mala dinámica.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Genios


Personas peculiares; excelentes resultados para el mundo.

Salvador Dalí

La genialidad nunca ha sido aliada de aquellas personas que únicamente nacen crecen y se reproducen. La humanidad ha evolucionado gracias a aquellos que le cogieron el gustito a eso de ser un tanto diferentes al resto, a las personas que correspondían los actos con lo que veían con su mirada interior, importando poco lo que dijesen esas personas que ni les conocían. El mundo es más humano y menos animal gracias a esas personalidades que normalizaron en sí mismas algo nuevo y rompedor y que, luego, fueron fuente de inspiración de muchas otras almas libres con gusto por lo freak.

¿Alguien se imagina a Salvador Dalí siendo un padre de familia tradicional, con su hipoteca, sus vacaciones en Benidorm y usando su chándal de los domingos; o a Lady Gaga haciendo botellón en el parque del oeste con las manoletinas en el bolso y pensando si entrar al Penélope o la Inn? ¿Quién se imagina a Steven Jobs viendo Jersey Shore mientras actualiza su Twitter diciendo “a Snooki se le ven las bragas”? Para lo cotidiano ya estamos el resto de mortales.

Si me dieran a elegir como se elige Samsung Galaxy o Iphone decidiría ser un Dalí, capaz de maravillar al mundo y poder dar una conferencia con un traje de buzo, escafandra incluida, como él hizo.
Daría mi Blackberry, mi tablet y mi Toshiba por conocer el diálogo interior que tienen estas personas, con qué gafas miran el mundo, qué mecanismo anti-alienación ponen en marcha cada vez que el entorno les manda la señal de desaprobación, de qué forma se hablan, dónde, cuándo; qué filtro se quitan, qué entienden por sentido común y cómo hacen para que apenas haya distancia entre su yo ideal y su yo actual.

Woody Allen
¿Dónde está la clave? ¿Se nace o se hace? ¿Se es rarito primero y después genio o genio y después rarito? ¿Hay más genios raritos que raritos genios? ¿Todos los genios son raritos… todos los raritos genios?, ¿no, verdad? ¡Maldita sea, si me pregunto todo esto, es que no soy uno de ellos!

Si volviese a nacer le pediría a Dios, a mis padres, a la madre naturaleza o a quien sea competencia ser un Dalí, un Jobs, un Lennon, un Allen o un Shakespeare del coaching, lo malo es que ya he nacido y ahora sólo yo soy es responsable de serlo o no serlo.