jueves, 14 de noviembre de 2013

"Felicidad"

Los demás no son como tu, ellos fácilmente encuentran la felicidad y de la misma manera caen en una tristeza pasajera. Tu buscas, encuentras y te decepcionas; tus sentidos perciben, sientes y una extraña melancolía se adueña de tu cuerpo y mente.
¿Qué me puede hacer feliz a mí? Te has preguntado muchas veces qué es eso de la felicidad. No se trata de algo fugaz, como esa que gozas varias veces todos los días. Te refieres a esa simple, calmada y prolongada sensación de bienestar que tu no tienes; esa felicidad que nos muestran en los anuncios, que otros dicen tener y que tu no encuentras. Si todo eso existe y yo no lo tengo…¿Qué estoy haciendo mal? te preguntas una y otra vez.

Quienes vemos tu vida desde otros ojos te miramos con cierta admiración y es que tu posición es notable. Creíste y nos hiciste creer que logrando aquello la poco precisa denominada  "felicidad" estaría mucho más cerca, pero tras conseguirlo descubriste que de ninguna manera estabas en lo cierto. Tampoco la tuviste más de unos minutos cuando conquistaste aquello otro, ni eso, ni tampoco esquivando el penúltimo posible fracaso. Creo que empiezas a entender que tampoco serás feliz cuando conquistes lo que hoy te quita el sueño. Difícilmente llegaras simplemente a vivir feliz.

Es posible que seas de pequeños momentos de euforia; de instantes de placer solitario de grandes rabietas por pequeñas cosas que se escapan de tus manos. Buscas dentro de tu independencia y autonomía la clave de encontrar ese algo pero solo descubres una manera de no sentirte común y es que tu particularidad es algo que te encanta y solo a ti, a mí y a unos pocos nos gusta; hablo de esa forma de no callar que una vez tras otra te hace meter la pata. Seguramente poca gente te comprende, que las relaciones sociales no son lo tuyo, sin embargo yo admiro tu genialidad porque has logrado y sabes que puedes lograr lo que te propongas y es que ya lo haces casi por inercia.

Te doy las gracias en este post por ser tan peculiar como eres; por mostrar esa excepcional personalidad que te caracteríza: Elegante y extraña que a nadie deja indiferente. Tristemente creo que tu eres demasiado de algo para simplemente vivir feliz.

lunes, 21 de octubre de 2013

Con un dorsal. Melbourne Marathon.

Creo que cualquier persona puede conseguir cualquier insensatez si coloca un dorsal.

Yo me puse uno el pasado día 13 de Octubre; decidí correr la maratón de Melbourne. Con el dorsal 7490 pase la media maratón en 1 hora 25 minutos. Era un buen tiempo pero poco después recaí de la lesión y empecé a no correr con normalidad y todavía quedaban 20 km más, cada zancada eran unos centímetros menos que recorrer y un dolor más intenso.

Empecé a correr por inercia, porque hacia frío, porque no sabía donde pararme ni lo que harían conmigo, simplemente lo hacía porque llevaba un dorsal puesto. Seguí corriendo porque no quería escribir en Facebook que una lesión me impidió terminarla, por no tener que volver a correrla, por si mejoraba, aunque cada vez el dolor me hacia correr más despacio. Seguí por no darme por vencido a la primera de cambio, por no preocupar a quien me esperaba en el estadio, por escribir este post y voy a ser franco: Corría para retirarme en el siguiente km.

Me sentía ridículo corriendo, preocupado por las secuelas que me pudiese traer, deseando que las piernas me dejasen de funcionar para poder tener un gran motivo para parar, pero ellas seguían, a veces a mas de 5 minutos el km, pero seguían.
Me acorde de todas las proezas que he leído sobre los Ironman, de los que se retiran y de los que lo logran terminar, me acorde de mi abuela, de mi primera maratón, de la osteópata, de amigos y hasta de algunos clientes. Ya solo quedaban 15 km pero iba pensando que en el  30 ya me retiraría.

Pasar de ver el Garmin de 5 a 4 45 fue mejor que verlo a menos de 4. Recuerdo especialmente estar pensando: “bueno 12 km a 5 es una hora más” eso con  2h 05 en carrera, el reto entonces era no andar y bajar de 3h 15 Minutos. Sin darme cuenta veía posible terminarlo; media hora antes lo veía imposible y absurdo. Lo peor de todo era que corría sin ninguna emoción, sin alegría, sin rabia, era algo plano. No me sentía un super hombre que iba a terminar una maratón lesionado, ni triste o rabioso por no haber logrado el objetivo; nunca antes  había competido con esa sensación tan vacía.

Llegue al kilómetro 35 y ya daba zancadas sin ninguna técnica. Cada una de ellas es un paso menos que tenia que andar; hablo de algo literal. Pensaba que terminaría andando y que cada metro que corriese era un metro menos que tendría que ir andando. Llega un momento en el que ni sientes ni padeces, ni alegría ni tristeza, que simplemente ves que cada vez que miras el gps apenas has avanzado 150 metros. Me ayudaba animar a gente que estaba peor que yo todavía, me hacia sentir menos absurdo.

Termine corriendo a 4 45 y a 3 30 los últimos 300 metros dentro del estadio… ¿por qué? Creo que fue para tener el momento de gloria que no había tenido en la carrera ni tendría después de ella; no se como corrí así esos últimos metros, algo me dijo que iba a ser la única oportunidad de terminar una maratón de forma decente en un estadio donde caben más de 100.000 personas

¿Debí retirarme? Seguramente. Afortunadamente estoy recuperando bien y no parece que haya ninguna lesión grave. No me siento orgulloso de haber seguido corriendo ni tampoco me sentiría avergonzado de haberme retirado. Creo que simplemente seguí corriendo porque llevaba un dorsal puesto.


Cualquier persona puede lograr cualquier insensatez si se coloca un dorsal. Puestos a ser insensatos  y sentirnos protagonistas de algo, seámoslo en una competición deportiva; sintámonos por unas horas menos pequeños, vivamos unos instantes de gloria, logremos una gran proeza, algo que recordemos el resto de nuestras vidas.